
La primera vez, follamos.
Primero follamos, casi como animales, buscando estar todavía más juntos, todavía más cerca. No podíamos estar más unidos, tu cuerpo y el mío formando un solo lazo sudoroso, pero nunca era suficiente, y me deslizaba sobre ti, mi pecho contra el tuyo, mis muslos entre los tuyos, nuestros sexos uno contra otro, a punto de explotar, nuestros dedos entrelazados , nuestras lenguas buscándose, mis labios doloridos de tanto estrellarse con los tuyos y sin embargo sentía que áun faltaba algo, que podíamos llegar más lejos, que aún quedaba más.
Y cuando terminó, descubrimos que no, que no había terminado.
Que solo acababa de empezar.