
Descubrir que
los cimientos del pasado
son la base de mis pies
que el dolor y el amor
dibujan en el alma
su sentido
con dedos invisibles,
que las marcas y las huellas
nos hacen sabios
nos hacen fuertes
nos hacen distintos y hermosos.
Descubrir que
para seguir andando
no puedo ni quiero borrarte
que debo abrazarte contra mi pecho
y guardarte ahí,
en el rincón en donde miro
cuando busco belleza,
en donde encuentro una razón
para cada uno de mis pasos.
Como queda patente tras estas palabras, por fin a día de hoy las huellas han quedado borradas. O mejor dicho, no he borrado huellas, he aprendido a amar las muescas que la vida, y en este caso el amor, han ido dejando en mi corazón, labrándolo y puliéndolo para hacer de él esa piedra preciosa y única que todos llevamos en el pecho. Y lo más hermoso es que algo tan sencillo como esto me lo ha enseñado él con todo su amor, han sido sus dedos quienes han dirigido mi rostro en la dirección adecuada. Sin necesidad de borrar nada, al contrario, aprendiendo a guardar las huellas de sus pasos en mi alma como un regalo, como uno de esos extraños dones que encontramos durante nuestro devenir en este mundo tan parco en ternura.
Por eso es el momento de cerrar etapa, una vez más es el momento de sufrir una metamorfosis, de abandonar las arenas grises de esta playa y continuar caminando hacia adelante.
...otro cambio más, porque de eso se trata el hecho de estar vivo,¿no?De transformarse, de mutar en busca de qué se yo, ¿terminar siendo una mariposa? ¿o nada más se trata de aprender la técnica de volar?
En cualquier caso si sé que es la hora de mudar la piel. Los amigos que me van acompañando hace tiempo ya saben de estos cambios de color en los cuales me quedo cada vez un poco más desnudo ante sus ojos como los hombres de todas esas bellas fotografías que ilustran mis palabras. Desnudos siempre, porque no hay nada que ocultar y sí mucho bello que mostrar, como ocurre con tantas y tantas cosas.
Para ellos y agradeciendo su bendita paciencia, queda aquí la llave para mi siguiente rostro:
y para el resto de caminantes de esta playa, gracias, de corazón, por acompañarme en estos pasos.
Ahora vamos fuera, deja las ventanas abiertas.
Es verano y el sol se me cuela por los rincones deslumbrandome los ojos...